Software de Kardex e Inventarios

Kardex Tauro

El Software de Inventarios Kardex Tauro® está diseñado para administrar eficazmente su Bodega o Almacén y se aprende a manejar en muy corto tiempo.

Kardex Tauro es gratuito para uso no comercial.
No requiere conexión a internet, funciona en Windows

Reclutamiento y selección: cómo contratar bien y no repetir la búsqueda

Reclutamiento y selección: cómo contratar bien y no repetir la búsqueda

Una vacante mal cubierta no se nota el primer mes. Se nota cuando el inventario deja de cuadrar, cuando el cliente reclama por tercera vez lo mismo y cuando la persona que sí sabía hacer el trabajo renuncia porque le tocó cargar con el error de otro. Para entonces la empresa ya pagó salario, inducción y supervisión, y encima debe repetir la búsqueda.

Aquí está el filtro completo, armado antes de publicar la vacante: perfil por resultados, aviso que atraiga al candidato correcto, lectura curricular en dos minutos, entrevista con preguntas de hechos, prueba práctica, referencias y una matriz que deja por escrito por qué se eligió a alguien. Al final, un ejemplo con tres candidatos y el costo de equivocarse.

El costo real de una mala contratación

El costo visible de una contratación equivocada es el salario. El costo real suma cuatro cosas que casi nunca se miden juntas: seleccionar, inducir, lo que dejó de producir la persona mientras aprendía y lo que cuesta sacarla y reemplazarla. En cargos operativos hay un quinto componente que no aparece en ningún informe: el error que alguien más tuvo que corregir.

Un detalle legal cambia la cuenta. Si la relación termina sin justa causa, la indemnización se calcula por tiempo de servicio: treinta días de salario por el primer año y veinte por cada año adicional, con los topes de ley. Las prestaciones se causan igual si la persona sigue, así que son un pago adelantado, no un sobrecosto. La indemnización sí es dinero que no se recupera. Confirme el cálculo con su contador.

ConceptoCálculoValor
Selección y publicaciónDos personas en filtros, entrevistas y anuncios$1.800.000
Baja productividad30 % de $4.500.000 = $1.350.000, por tres meses$4.050.000
Indemnización sin justa causa30 días de salario, retiro a los 5 meses$4.500.000
Nueva búsquedaRepetir publicación, filtros y entrevistas$1.800.000
Total cuantificadoSuma de las cuatro líneas anteriores$12.150.000

La suma da $12.150.000, es decir 2,7 salarios mensuales, y quedan por fuera las 40 horas de inducción y la supervisión dedicada a corregir. Se dejaron fuera para no inflar la cifra con estimaciones. Ese es el número que hay que recordar cuando aparece la tentación de contratar rápido porque la vacante lleva un mes abierta: un mes de vacante cuesta menos que cinco meses de una persona equivocada.

Antes de publicar: el perfil por resultados y no por títulos

El error de origen es copiar el perfil de la última persona que ocupó el cargo, o peor, el de un aviso parecido encontrado en internet. Ese texto describe a alguien, no un trabajo. Antes de publicar, responda por escrito tres preguntas: qué resultado debe producir esta persona en seis meses, qué pasa si no lo produce y cómo se sabrá que lo produjo. Si no caben en una página, el cargo no está definido.

De ahí salen dos listas separadas. Los requisitos excluyentes son lo que sin discusión descalifica: turno rotativo, licencia vigente, residencia en la zona. Los deseables suman pero se aprenden. Mezclar ambas es la causa más común de descartar a un buen candidato por un título que la función no necesitaba, y de que llegue alguien elegante en papeles que no sabe hacer la tarea.

CompetenciaQué significa en el cargoEvidencia esperadaCómo se verifica
Manejo de inventarioCuadrar existencias y explicar diferenciasConteos con variación menor al 1 %Prueba práctica con datos reales
HerramientasOperar el sistema y la hoja de cálculo sin ayudaReportes propios, no prestadosEjercicio cronometrado
Resolución de diferenciasEncontrar la causa, no solo el descuadreUn caso documentado de diferencia resueltaPregunta de situación con detalles
ComunicaciónInformar a tiempo y por escritoCorreos claros, escalamiento oportunoRedacción breve en la entrevista
DisponibilidadCubrir cierres de mes y conteosHistorial real de disponibilidadConfirmación con referencias

Cada competencia necesita evidencia observable y método de verificación. Si una fila no se puede verificar con algo que el candidato haga o haya hecho, esa competencia no sirve para decidir: sirve para llenar la hoja. Y el peso de cada una se define aquí, antes de ver candidatos, no después de conocerlos.

Dónde buscar y qué decir para que llegue el candidato correcto

Para cargos operativos, la mejor fuente suele ser el referido interno: alguien del equipo recomienda a quien ya conoce el ritmo del trabajo y responde por esa persona. Funciona porque el referente arriesga su reputación, y ese costo social filtra más que cualquier anuncio. Le siguen las bolsas de empleo con filtro por ciudad y los grupos del oficio.

El aviso se escribe casi siempre mal. Los primeros dos renglones deben decir qué va a lograr la persona y en qué contexto, no cuántos años de experiencia se exigen. Después van las tareas de una semana normal, el horario real, el lugar, el rango salarial y los excluyentes. Poner el rango parece cerrar puertas y hace lo contrario: evita veinte postulaciones fuera de rango. Y hay que borrar los adjetivos vacíos: proactivo, dinámico, comprometido.

Un aviso honesto también dice lo incómodo del cargo: turnos de fin de semana, bodega sin ventilación, cierre de mes con horas extra. Filtrar ahí es más barato que descubrirlo en la tercera semana.

Filtro curricular: qué descartar en dos minutos

La lectura curricular tiene tres pasadas y ninguna dura más de cuarenta segundos. Primera: requisitos excluyentes; si no cumple uno, se descarta sin leer el resto. Segunda: coherencia de fechas y cargos, que los periodos no se traslapen y que el cargo declarado corresponda a lo que la empresa hacía. Tercera: resultados. Un currículum que solo enumera funciones describe un manual; el que dice "bajé la diferencia de inventario de 3 % a 0,8 % en seis meses" habla de trabajo real.

Hay señales que justifican una pregunta, no un descarte automático: fechas que no cuadran por meses, cargos inflados para funciones pequeñas, cambios cada ocho meses sin explicación, periodos largos sin actividad. Ninguna prueba nada por sí sola; todas se verifican antes de la entrevista, no durante.

Al final conviene tener entre cinco y ocho candidatos, no treinta: un proceso con treinta hojas se decide por cansancio, y el cansancio elige al último.

Entrevista por competencias: preguntas de hechos, no de intenciones

La pregunta "¿cómo maneja el estrés?" no tiene respuesta útil: todos dicen que bien. "Cuénteme la última vez que se le cruzaron dos cierres el mismo día y qué hizo primero" sí la tiene, porque obliga a describir un hecho con fechas, personas y decisiones. Esa es la diferencia entre una entrevista que informa y una conversación agradable.

El método es situación, tarea, acción y resultado. Se pide la situación concreta, se identifica qué le correspondía a la persona, se pregunta qué hizo ella —no el equipo— y se cierra con el resultado medible. Si la respuesta se queda en generalidades, se repite una vez pidiendo un caso específico. Si a la segunda no aparece, la competencia no está demostrada, aunque la persona sea simpática y tenga veinte años en el sector.

Lleve un guion con seis u ocho preguntas iguales para todos y tome nota durante la conversación. Funcionan: la última diferencia de inventario que encontró y cómo la rastreó; un error propio y qué cambió después; cómo organizó su última semana de cierre. Y una de cierre que suele ser la más reveladora: qué necesitaría para rendir bien en los primeros tres meses.

Prueba práctica: cuándo vale la pena y cómo diseñarla

En roles operativos es el filtro más potente que existe, porque mide lo que la entrevista no puede: la mano, el criterio con datos reales y la reacción ante una instrucción incompleta. Vale la pena en inventarios, picking, digitación, facturación y conciliaciones. No vale en cargos donde el trabajo es de criterio largo y no se puede simular en una hora: ahí la prueba se vuelve teatro y castiga a quien no improvisa bien.

El diseño tiene cuatro reglas. La misma prueba para todos, con igual tiempo e instrucciones por escrito. Una tarea real del cargo con datos anonimizados, no un acertijo de lógica. Una rúbrica de tres o cuatro criterios definida antes de aplicar. Y entre cuarenta y cinco y noventa minutos: más tiempo agota y mide resistencia, no competencia.

Hay un límite que conviene respetar. Si la prueba produce algo que la empresa va a usar —un inventario conciliado, un lote de facturas digitadas—, debe pagarse o hacerse dentro de un esquema de selección claro: una tarea productiva sin remuneración puede interpretarse como relación de trabajo. Para un ejercicio de dos horas con datos de prueba, avise por escrito el alcance y no use el resultado comercialmente.

Referencias y verificación: lo que se puede y no se puede preguntar

La verificación de referencias es la etapa que más se salta y la que más barato sale. Dos llamadas: al jefe inmediato anterior y a un par o a un cliente interno. Tres preguntas bastan: si volvería a contratar a esa persona y por qué, en qué necesitaba supervisión y qué pasó con el motivo de retiro. La pausa antes de responder la primera dice más que el resto.

Lo que no se puede preguntar es igual de importante: embarazo, planes de maternidad, estado civil, religión, orientación sexual, afiliación política, pertenencia a sindicatos, antecedentes de salud, discapacidad o situación familiar. En Colombia, el manejo de datos de aspirantes está cubierto por el régimen de protección de datos personales, así que se necesita autorización informada, finalidad declarada y cuidado con lo que se conserva. Una hoja de vida con datos de salud en la carpeta física ya es un riesgo, aunque nadie la lea.

También se verifica lo declarado: diploma, certificación laboral del último empleo y, en cargos de manejo de dinero o de inventario, referencias cruzadas con proveedores. Se verifica el hecho, no la impresión.

Decisión: matriz de evaluación y sesgos

La decisión se toma con la matriz armada antes de conocer candidatos. Cada competencia tiene un peso, los pesos suman 100 % y cada candidato recibe de 1 a 5, con anclas escritas: qué significa 3, qué significa 5. Si el entrevistador no sabe qué separa un 3 de un 4, la matriz se convierte en una manera elegante de justificar una corazonada.

CompetenciaPesoABC
Experiencia en inventario30 %453
Manejo de herramientas20 %534
Resolución de diferencias25 %352
Comunicación15 %435
Disponibilidad10 %545
Puntaje ponderado100 %4,054,203,45

El cálculo se hace en la misma hoja para que cualquiera lo repita. A: 4 × 0,30 = 1,20; 5 × 0,20 = 1,00; 3 × 0,25 = 0,75; 4 × 0,15 = 0,60; 5 × 0,10 = 0,50. Total 4,05. B: 5 × 0,30 = 1,50; 3 × 0,20 = 0,60; 5 × 0,25 = 1,25; 3 × 0,15 = 0,45; 4 × 0,10 = 0,40. Total 4,20. C: 3 × 0,30 = 0,90; 4 × 0,20 = 0,80; 2 × 0,25 = 0,50; 5 × 0,15 = 0,75; 5 × 0,10 = 0,50. Total 3,45.

Gana B. Pero la matriz también dice dónde queda la tarea pendiente: B sacó 3 en comunicación y 3 en herramientas. Ese resultado no se ignora ni se promedia: se convierte en plan de acompañamiento para los primeros treinta días, con refuerzo en el sistema y revisión semanal de los informes. Ese es el uso maduro de la matriz: no solo escoge, también revela el riesgo que se está aceptando.

Cuatro sesgos hacen el daño: similitud, que premia al que se parece al entrevistador; halo, donde una cualidad fuerte tapa lo demás; anclaje, que fija al primer candidato como referencia; y urgencia, que empuja a decidir porque la vacante lleva mucho tiempo abierta. Se controlan con dos medidas: cada entrevistador puntúa solo antes de comentar, y las notas se escriben con hechos, no con adjetivos.

Oferta, periodo de prueba y primeros 30 días

La oferta se hace por escrito y con todos los datos: cargo, funciones, salario y forma de pago, jornada, lugar, fecha de inicio, tipo de contrato, periodo de prueba y confidencialidad si aplica. La llamada verbal sirve para conversar, no para formalizar. Un candidato que recibe una oferta clara empieza con confianza; uno que descubre las condiciones el primer día ya mira otras opciones.

El periodo de prueba es una figura legal con límites: en el contrato indefinido llega hasta dos meses y en el término fijo se reduce según la duración. No es un tiempo de espera ni una prórroga de la selección: es una etapa con objetivos, seguimiento y retroalimentación documentada. Si no se definió qué debe lograrse en ese periodo, no habrá evidencia para sostener una decisión de retiro.

Los primeros treinta días definen la permanencia más que cualquier entrevista. Día uno: puesto listo, accesos creados, un acompañante asignado y una explicación de para qué existe el cargo. Semana uno: tareas pequeñas con resultado verificable, no manuales de doscientas páginas. Días 15 a 30: una tarea completa con acompañamiento y una reunión con dos cosas que van bien y dos que deben cambiar. Al día 30, una conversación formal sobre expectativas. Si eso no ocurre, la persona aprende sola y la empresa pierde la oportunidad de corregir a tiempo.

Errores frecuentes

Estos seis errores se repiten en casi todas las pymes y ninguno requiere presupuesto para corregirse: requieren orden. Cada uno tiene un síntoma que se ve en la operación, una consecuencia que se paga después y una corrección concreta.

ErrorSíntomaConsecuenciaCorrección
Publicar antes de definir el resultadoEl aviso cambia tres veces en una semanaLlegan perfiles que no encajan y se descarta por intuiciónEscribir tres resultados esperados a seis meses
Entrevistar sin guionCada candidato responde preguntas distintasSe decide por simpatía y no se puede compararGuion único y notas durante la conversación
Pedir títulos que la función no exigeSe descartan candidatos con experiencia realLa vacante dura más y el equipo se sobrecargaSeparar excluyentes de deseables
No verificar referenciasEl motivo de retiro aparece en el mes dosRotación temprana y nueva búsquedaDos llamadas antes de la oferta
Saltarse la prueba prácticaEl nuevo no opera el sistema sin ayudaLa curva de aprendizaje se triplicaEjercicio real de 45 a 90 minutos
Periodo de prueba sin objetivosNadie sabe qué debería haber logradoSe confirma a alguien sin evidenciaPlan de 30, 60 y 90 días por escrito

Hay un séptimo error cultural: contratar para el puesto y no para el equipo. Un candidato con el mejor puntaje puede romper la coordinación de un área pequeña si su forma de trabajar choca con la de todos. En equipos de menos de diez personas ese criterio pesa tanto como la competencia técnica, y se verifica con una entrevista cruzada con un par, no con el jefe.

Un cierre honesto antes de decidir

Este proceso no sustituye al abogado laboral ni al contador: la modalidad del contrato, el periodo de prueba y la liquidación dependen de cada caso y de la norma vigente. Tampoco es realista en una empresa de cinco personas, donde no hay quién haga cuatro filtros. Ahí priorice dos: prueba práctica y referencias. Con esas dos, la probabilidad de equivocarse baja de forma notable y el costo son unas pocas horas.

Si el cargo es muy técnico, el perfil lo escribe quien va a dirigir el trabajo, y recursos humanos lo ordena y lo hace verificable. Si la urgencia es extrema, es mejor un interino con contrato claro que una contratación indefinida decidida en una tarde. Contratar es un proceso con evidencia, y los primeros treinta días deciden si la persona se queda. Cuando el cargo es de inventarios o de facturación, esa curva de aprendizaje también depende de que el sistema muestre los mismos datos al jefe de almacén y a la persona nueva; ahí Kardex Tauro ayuda a que la inducción sea sobre el proceso y no sobre dónde quedó la información.

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